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Esclavistas del siglo XXI

Ya sabemos que el expresidente González es un lince. Invierte unos cientos de euros en una empresa tecnológica, donde su hijo está colocado, y da el pelotazo pasando a valer sus acciones cientos de miles de euros.
Y si despiden a su hijo, de profesión fotógrafo, pues otros cientos de miles. Lo raro es que González junior no tuviera la tentación de sucederle en política, como otro hijo de presidente, de presidenta, en este caso de la alocada mandataria Cristina Fernández, viuda de Ernesto Kirchner, un autentico "farruquito", un auténtico inútil, vividor de la millonaria herencia familiar, al que un grupo de sinvergüenzas de políticos argentinos pretenden que perpetúe la saga presidencial. Claro, para seguir robando como vienen haciendo varias generaciones.

Parece que en países de habla hispana la endogamia es como el pecado nacional. Aquí tenemos a cientos de gobernantes socialistas, comunistas, centristas, del pepé, hijos de gobernantes franquistas. Y en la universidad, sobre todo en Andalucía, pues ya se sabe, se accede al puesto sólo el hijo, el primo, el hermano de otro catedrático.

En este país, España, el enchufismo sigue vigente desde que se institucionalizó hace dos siglos. Son muy pocos los que acceden a buenos puestos sin haberlos heredado. Y en el mundo sindical y político, qué le vamos a contar. Los cachorros, como Bibiana, como Leyre, por ser hijos de la concejal del pueblo pues primero se colocan en el aparato y luego, cuando su partido pierde las elecciones y ellas dejan de ser ministro, tienen puesto remunerado en un organismo internacional, con sede en Estados Unidos y previamente subvencionado con el dinero de todos los españoles. Un descaro mayúsculo. Una vergüenza que nadie se atreve a remediar.

Y para desigualdades, la que faltaba. Parece que los que trabajen para los organismos europeos, que nos cuestan una pasta, van a tener el privilegio de poder jubilarse a los 50 años con pensiones de 9000€ mensuales. Por eso la de presiones para que los ex altos cargos de nuestra política acaben en Bruselas. Un macro parlamento donde nuestros políticos trabajan una media de seis horas, a la semana, y cobran un pastón, aparte de viajes gratis total en primera y demás privilegios.

Así, mientras millones de asalariados, mileuristas, mantengan a todo este ejército de golfos no saldremos jamás del nuevo modo de esclavitud. Porque estos golfos chupasangres son los que hacen las leyes para que los más ricos coticen en mercantiles y paguen una miseria. Son los que se aprueban subidas salariales y privilegios a la vez que recortan el salario mínimo a los que les votan, a los que les mantienen en sus coches oficiales, sus viajes en avión gratis total, sus secretarias, sus chóferes... Son los nuevos esclavistas del siglo XXI.
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