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La "lideresa"

Parece que los comentarios en prensa son casi unánimes, en el sentido de que Esperanza Aguirre ha dinamitado su futura carrera electoral tras la atropellada huida, mientras era retenida por haber sido sorprendida aparcando su automóvil en el carril bus de la Gran Vía madrileña.
Y digo que las críticas a la "lideresa" han sido casi unánimes porque, como todos sabemos, la prensa en España, desde que murió Franco, es bastante más crítica con la derecha que con la izquierda, a la que se le perdonan demasiados pecados. Quizá el motivo principal es que lo políticamente correcto es ser periodista "progresista" para que el clan te de el carné democrático y te dejen ejercer la profesión adecuadamente. En la década del ochenta, el carné de periodista progresista, democrático, te lo daban los del diario El País. Tras los escándalos que acabaron con el reinado de Felipe González pareció rebajarse, pero en pleno siglo XXI lo progresista es meter el dedo mayormente en el ojo de los políticos de derechas. Ya me entienden.

Dudo que la Aguirre, que la lió con los llamados "agentes de mobilidad", tenga un antes y un después en su carrera electoral por la alcaldía de la capital madrileña... Y lo dudo porque todas las críticas, salvo las obligadas de la esposa de Aznar, vienen precisamente de la izquierda, esa que jamás le votará. Y me temo que sus votantes, millones, justificarán la atropellada huida del lugar del delito, o de la falta, o de la infracción, argumentando que quince minutos de espera son demasiados para cualquier ciudadano. Y claro, que el agente de mobilidad, ese que no llegó a aprobar las oposiciones de policía Municipal y se conformó con la siguiente opción, tenga que ser atendido en un centro hospitalario porque el incidente le produjo un "ataque de ansiedad" es de guasa. Vamos parece una historia de Mortadelo y Filemón, sólo que en la Gran Vía madrileña.

Todos, los que peinamos canas sobre todo, habremos sido multados en alguna ocasión por agentes de la Policía Municipal, Guardia Civil... Yo nunca he estado un cuarto de hora esperando la receta. Siempre se ventilaba la multa en escasos minutos. Por eso es extraño que el agente "ansioso" interrumpiera el carril bus de la Gran Vía un cuarto de hora tramitando una denuncia de mal aparcamiento. O es un inútil o un malintencionado empleado del ayuntamiento que vio en la pillada de Aguirre su venganza personal, vete a saber por qué.

Pero si la "lideresa" se presenta de nuevo, seguro que cosecha votos a mogollón, a pesar de la atropellada huida y su correspondiente multa administrativa. Los que quieran hacer del incidente un escándalo se van a quedar con las ganas. Y si no, al tiempo.
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