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OPINIÓN

Murió con las botas puestas. Hasta el último momento seguía tecleando en su ordenador empeñado en que su web, motorpoint.com, mostrara las últimas novedades del sector.
Este murciano, al que conocí a comienzos de los años setenta cuando yo hacía prácticas en La Voz de Almería, siempre me cayó bien y fui su amigo a pesar de que en aquel tiempo la diferencia de edad, casi veinte años, era un inconveniente.
No era famoso. No era ambicioso. No era creido ni egoista. Cuando lo necesitabas, allí estaba, como un ángel de la guarda, llenándote la piscina, la balsa, o ayudándote en las labores de la finca. El sábado se le despidió en la iglesia parroquial de Pechina.
Llevamos muchos años sufriendo de la dejación de Marruecos en la vigilancia de sus fronteras, sobre todo cuando su rey se molesta o cuando intuye que España atraviesa un periodo de debilidad. Ayer fueron cientos las embarcaciones de plástico, de juguete, que trasladaron a casi mil doscientos inmigrantes a nuestras costas.
Desde Nicolás Salmerón, que fue presidente de la República en un breve periodo de un mes en 1873, creo que no habíamos tenido el honor de que un almeriense fuera miembro del Consejo de Ministros de España, salvo el vizconde José Barrionuevo, como ministro de Interior del primer gobierno de Felipe González.
Escuchaba ayer al hijo de Juan Asensio, Antonio, en una intervención en el programa de Antonio Felipe Rubio de InteralmeriaTV.
No me imaginaba que Pedro, Pablo y Albet peregrinaran a Torrejón para confesarse ante el jefe del Imperio, ante el presidente Obama, durante unos escasos minutos. Sólo el tiempo mínimo, pero suficiente, para volver a Madrid a contar que han visto y tocado la mano del Todopoderoso. Quienes fueron testigos dicen que hasta el coletas babeaba de ilusión.
La mayoría absoluta del Partido Popular el 12 de marzo del 2000, donde un PSOE cuyo candidato, Joaquín Almunia, había perdido millón y medio de votos respecto a las anteriores elecciones cuatro años antes, y 16 escaños, le hicieron dar un paso desconocido en los tiempos presentes: Presentó su dimisión y se retiró a la vida privada hasta que en el 2004 José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, lo nombró vicepresidente y responsable de la cartera de Competencia.
Llevamos meses observando las reacciones totalitarias de políticos podemitas cuando algún periodista le realiza una pregunta incómoda, como las referencias a Venezuela de sus líderes. Incluso Pablo Iglesias actúa como un auténtico hipócrita negando afirmaciones que están grabadas y corren por las redes gracias a YouTube y demás inventos del siglo XXI.
Pues eso. Que tras varias décadas de alternancia entre socialistas y populares, lo han conseguido. Como lo consiguieron los caciques de Venezuela, con un Gustavo Cisneros subvencionando -mil millones- a Felipe González con el dinero robado al pueblo, como lo consiguieron los caciques de Bolivia.
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